Un breve análisis del frente interno es obligatorio

Ricardo Arturo Salgado
26.Ago.09 :: Opinión

Ayer el diario La Jornada de México editorializaba acerca de la muerte del Plan Arias, y daba por sentada la derrota de la causa popular hondureña, aunque calificaba de heroico al pueblo, del cual dice no puede hacer un esfuerzo mayor por su falta de organización.



Una vez más, la interpretación de los hechos le suma mucho a los factores internacionales y nos trata como valientes pero incapaces a los que estamos dentro de la lucha. En esta opinión parecen coincidir los golpistas y los medios que nos respaldan.

El Plan Arias nació muerto porque nunca tuvo la intención de solucionar el problema. Por el contrario, fue una forma de reconocimiento a una situación interna de confrontación entre partes que no existen.

Los golpistas nunca han tenido base de apoyo popular y su único respaldo son el soporte bajo la mesa de organismos internacionales (la ONU y la OEA, por ejemplo no han suspendido su ayuda al Tribunal Electoral), las armas (que llegan aun al país en la oscuridad de la noche) y el capital heredado de la administración Zelaya.

Muchas veces se ha afirmado que el presidente Zelaya de forma pusilánime acepta el Plan Arias. En contraste, el Frente Nacional de Resistencia se niega a renunciar a la asamblea nacional constituyente. Pero no hay contradicción entre la posición de uno y otro: La reinstauración de la institucionalidad es critica (posición del presidente Zelaya); la constituyente es una lucha continua del pueblo al margen del retorno del presidente.

Hoy es innegable que el presidente tiene un papel mayor en el desarrollo político del país. El no es un comandante guerrillero, pero indudablemente, es el la única persona que puede orientar a las bases de su partido, hoy descontentas por el golpe. Estas bases liberales (las bases liberales no “derechizadas” contrario a los liberales en Nicaragua).

Históricamente los militantes del partido liberal han crecido creyendo que su partido es abanderado de las causas populares. Incuso el presidente Zelaya afirma a menudo que su partido nunca fue golpista. Aunque esta afirmación es históricamente incorrecta, las bases liberales piensan que el golpe es una afrenta a su institución política. El problema radica en la dirigencia oportunista, que ha sido una tradición en el partido que ha acumulado una membresía mayoritaria en el país.

El presidente Zelaya sabe que si el se queda lejos de estas bases, las mismas pueden ser manipuladas por una vía indeseada por sus propios correligionarios. Por esta razón y no otra se necesita la presencia del presidente Zelaya, lo que le da la razón cuando acepta el plan Arias.

Hay algo que quizá la derecha local, y sus patrocinadores extranjeros no consideraron con la objetividad necesaria; antes del golpe habían voces a favor de la iniciativa para la cuarta urna; y otros que, manipulados o no, manifestaban su apoyo a la constitución actual, generando una impresión de división mas o menos proporcional.

El golpe fue un detonante del escenario que hoy tenemos: los golpistas y su soporte militar por un lado, y la resistencia popular por otro. Si bien es cierto, existe un grupo de personas que apoyan el golpe, o mas exactamente los que según ellos representa, la misma no constituye una fuerza desequilibrante para la coyuntura actual.

Si nos fijamos en los hechos, aun no se a reportado un enfrentamiento entre “seguidores” de Micheletti y miembros de la resistencia. La represión ha sido ejercida unilateralmente por las fuerzas armadas y la policía, con lujo de brutalidad por cierto.

Muchos preguntaran “y las concentraciones en apoyo a Micheletti”. Bueno eso es un fenómeno muy interesante, por su constitución interna: la máxima dirigencia la lleva adelante un grupo de personas de la burguesía, liderados por la esposa del “canciller” de Micheletti, Armida de López Contreras.

Los coordinadores de nivel medio son empleados de la Alcaldía Municipal de Tegucigalpa, y algunos empleados de la empresa privada. Las bases no existen en realidad. Son gente que proviene de sectores pobres de la capital (o de la ciudad que se trate) a quienes les garantizan a) Pago de L.300.00por marcha (unos 15 dólares); b) transporte de ida y vuelta, c) Una comida y, naturalmente d) una camiseta blanca. Esto esta muy bien documentado.

De las caras visibles que apoyan al golpe, el más visible es el alcalde de Tegucigalpa Ricardo Álvarez, que esta a cargo de la logística de estos grupos. El es el hombre del dinero. Los fondos inicialmente fueron proporcionados por la empresa privada y luego financiados con fondos de la Alcaldía proporcionados por el Estado mismo.

Sobre los poderes judicial, congreso nacional, fiscalía general de la república, procuraduría general de la república, y comisionado nacional de derechos humanos fueron electos por el congreso dirigido por Micheletti, y son seguidores de Carlos Flores Facussé, ex presidente de la república, dueño de diario La Tribuna, e ideólogo del golpe de estado. Este señor es uno de los más terribles engendros de la burguesía local y su historia es materia de un artículo aparte.

Los medios de comunicación mas grandes tienen asociación con redes de medios mas grandes a nivel continental como la SIP, al tiempo de estar asociados a grupos mas globales de la comunicación como el grupo Televisa y CNN. En general, los medios de comunicación, con algunas excepciones, son rehenes de sus patrocinadores, de los que el mayor aportante es TIGO (millicom).

Los intelectuales de la derecha publican sus “inspiraciones” en estos diarios y normalmente están dirigidos a justificar el golpe y a darle un rostro “constitucional”. La mayoría de estos medios mantienen una línea común a favor del golpe.

Así se resume más o menos con exactitud, la estructura de soporte al régimen de facto.

Por el otro lado esta el Frente Nacional de Resistencia conformado por organizaciones populares, feministas, partidos de izquierda, sindicatos, organizaciones estudiantiles, organizaciones gremiales, bases descontentas del partido liberal y, en menor medida, personas descontentas del partido nacional de honduras (estos últimos dos de derecha).

En este lado el financiamiento surge de los actos espontáneos de cooperación de los participantes. Muchas veces se suple la necesidad con creatividad o solidaridad. Hay una bodega de víveres funcionando, en la que se reciben alimentos, zapatos, vestuarios, agua y otros, para apoyar a las personas del interior que se encuentran en Tegucigalpa en todo tiempo.

Hay un elemento es esta enorme cadena de solidaridad que molesta a la “inteligencia” militar. Parece que no pueden entender que una maquinaria tan grande, pueda funcionar sin grandes capitales.

Si se analiza cuidadosamente, esta estructura de resistencia requiere de altos niveles de organización, que además han estado en proceso de formación por más de 10 años. Además hay que tener en mente el crecimiento organizacional a través de la lucha.

La dirigencia del frente ha actuado con toda responsabilidad, y sus estrategias demuestran su efectividad a través del absoluto estado de ingobernabilidad en que se encuentra el estado hondureño.

Por otro lado, debe notarse que la resistencia no se centra en Tegucigalpa y San Pedro Sula (las dos ciudades más importantes del país), sino que se mantiene activa en todo el territorio nacional.

Muchos críticos dicen que somos cobardes, que deberíamos organizar grupos armados, comenzar a golpear al ejército y a la infraestructura. Vale la pena preguntarles como se logra esto en este momento.

Hasta hoy escuchamos mucho sobre la lucha armada, pero no he encontrado todavía la organización de una campaña internacional de solidaridad que nos envíe apoyo en forma de víveres, ropa, frazadas, esas son nuestras armas.

También se necesita apoyo tecnológico para agilizar las comunicaciones internas. En las condiciones de lucha actuales, las armas que necesitamos son obvias.

La dirección del Frente Nacional de Resistencia, sin renunciar al derecho de defendernos, nos ha llevado por un camino que muestra al régimen de facto en serios problemas, y a nosotros manteniendo y multiplicando el esfuerzo para la lucha. Es fácil imaginarse los resultados que tendríamos si la solidaridad del mundo se tradujera en actos más concretos.

Sin animo de polemizar, en esta lucha las fases las determina el desarrollo de las fuerzas revolucionarias y la agudización de las contradicciones al interior del régimen, esa es la óptica que tenemos. O es que acaso porque los gringos dicen que no, ¿nosotros no podemos decir lo contrario?

Es imperativo entender mejor el concepto de solidaridad, y practicarlo aun mejor. De otro modo, las críticas irreflexivas solo le hacen el juego a la derecha continental.

* Investigador Social
Radio La Primerísima