Una vision desde el reten a pocos kilometros de la frontera

Iris Mencía
27.Jul.09 :: Opinión

El pueblo que se manifiesta contra el golpe de Estado al gobierno de Manuel Zelaya, nos declaramos ayer, desde el oriental Departamento del Paraíso, Preso político, pueblo secuestrado. Todo el pueblo manifestante. Toque de queda de dos Días. De seis a seis prolongado. ¡Haberse visto!



Cientos (Sin exagerar), de personas detenidas. Miles asustadas durmiendo bajo el cobijo del cielo, un ojo abierto, otro cerrado y el terror rodeando y al frente, frente al pueblo, soldados y policías y un alto porcentaje del pueblo, conservador.

Hombres, cientos, vestidos de verde, con sus escudos; cascos y armas listas, custodian el paso. Estamos, como a unos doce kilómetros de la frontera las Manos, Honduras Nicaragua. En el desvío a Alauca. Alrededor de la zona tomada por los y las manifestantes, verdes zacateras y frondosos árboles refugio de policías y a le vez refugio del pueblo. Mientras no se encuentren la Bestia y el ser humano. Diría Tagore.

En un extremo, del desvío frente al de Alauca, un arroyo. Gracias a Dios, el arroyo queda del lado del pueblo, que así se surte de agua, pa mojarse antes y después de las bombas lacrimógenas. Al despertarse; y mojarse como los gatos. Agua que fluye como la gente que a pie o tomando trechos carreteros intentan cruzar la frontera. Fluye como los cinco, diez, quince, que de grupo en grupo, intentó llegar hasta la frontera, desde donde una vez más, estaba, en un intento anunciado, el presidente Manuel Zelaya, queriendo entrar a su país, encontrarse con su familia y seguidores. La gente desde cualquier punto era detenida, violando la libre movilización.

Cuatro retenes para llegar hasta donde llegó la gente a esperar a Zelaya. Porque la idea era encontrarse en la frontera las Manos, ¡Misión no imposible! Porque pese a la represión y custodia, mucha gente logró el objetivo. Sin embargo, mucha no; cuatro puntos de negociación, de presión, de enojos, de indignación, de violencia para los militares, de salidas pacificas una vez más para los viajantes con propósito. Mientras las emisoras y canales del poder de facto, decían y continúan diciendo, todo está bien, nada pasa aquí, esto en normal, es para garantizar la vida de bienes y personas, la seguridad de las personas.

¡Vaya Seguridad! Caminar por el Paraíso estos días fue como cruzar el infierno entre piedras calientes, por fortuna con el viento a favor y algunas lluvias, se disipaba el olor a azufre. También el de las alas bombas lacrimógenas que en varias ocasiones lanzaron los militares y que testigos oculares vieron salir de una ambulancia de la Cruz Roja ¡Vergüenza nacional! ¡Que se vio se vio! Y no sólo un par de ojos.

Agentes de inteligencia disfrazados de periodistas que no fueron detenidos por la policía, ni por los soldados. Aunque fue detenido Rafael Alegría, dirigente campesino y miembro del Consejo del ALBA, que intentó cruzar la frontera con carnet de periodista.

Cada persona que intentaba seguir el paso era detenida. Cada quien que buscaba estrategias, golpeado y detenido.

Cuando un militar daba un paso, hay quienes del pueblo daban dos pasos al frente; también quienes salían en carrerita con el miedo en los ojos y el corazón en la mano, mirando para atrás con intención de seguir al frente. Por allí se encontraron celulares, billeteras, carteritas, maquillaje… Pero nada era tan valioso como contar la historia por la noche… Entre risas y bromas, el miedo pasa también.

Por la noche… Fogatas y canciones, risas, bromas, susurros, gente del pueblo espiando, pueblerinos en motos y bicicletas cómplices guiñaban ojo a los soldados, frotaban se las manos. Quedó enclavado allí el ejercicio contrarrevolucionario nicaragüense.

“¡UN MUERTO, UN MUERTO!”

Así anunciaban, “¡ALERTA!” “¡ALERTA!”, así se anuncia el peligro, así se anuncia la comidita y el café, así cuando detienen a alguien, así cuando dan un paso adelante los soldados, así cuando llega un carro de prensa desconocido, así cuando etc, etc. ¡!Alerta Alerta!!! UN muerto, un muerto y allí va la multitud, ¡!se restriega los ojos, lloran, se asustan, no lo creemos…. Vamos de uno en uno y toda la población que protesta, a un solo paso….

Lanzado como si nada, allí estaba Magdiel…. Pedro de 24 años, de la colonia San Francisco, la tarde anterior caminó y cruzó montes para llegar, antes le vimos caminando con tres de sus amigos, pasamos con una abogada y dos maestras en un carrito y deseamos: que lleguen con bien,… Llegaron, luego el desapareció.

Su mejor amigo, al filo de la madrugada estaba preocupado… ¨No aparece Magdiel” Desde las tres no lo veo….

Allí le conocí, con sus bellos ojos claros, azules abierto viendo al cielo, en una posición de tortura, curvado su tronco, sin sangre al frente , hasta que hacían la revisión entonces tenía unos golpes raros… Unas sofisticadas técnicas de matar. Una mala forma de ser muerto.

Sí, si es posible, está pasando. El cuerpo de Pedro Magdiel pasó entre la valla de manifestantes arropado con la Bandera Nacional, entre nuestro himno, y consignas… Así llegamos con su cuerpo hasta donde los militares. ¡! Asesinos, asesinos! Asesinos, nunca se dejo oír tanto y ni tan alto está acusación… ¡! Asesinos! NO se nos van esos ojos ni se va la denuncia, la acusación… ¡Está historia estará cada día en la memoria de quienes la vivimos- NO hay olvido- Y habrá acusación. Habrá castigo. Sin necesidad de hacer juramentos.- Se siente en quienes luchan contra el crimen entre quienes no son cómplices, entre quienes aún con el miedo dibujado se movilizan y continúan movilizándose.

¡Alerta, Alerta! ¡Hay otro muerto, hay otro muerto! Y vamos y andamos y siguen asustando… puede ser una trampa y se da la vuelta al frente. Sin embargo, se sabe que hay otras muertes.

Hay detenidos desaparecidos, Claro que los hay. Los organismos de derechos humanos, no el Comisionado hondureño, que nada tendría que estar haciendo en ese cargo, sino otras gentes que si defiendan estos Derechos, deben entrar, seguir entrando como hasta ahora lo han hecho, están en la obligación, en caso de ser internacionales, los nacionales lo hacen con gran consciencia, de entrar con seguridad a las montañas de ese lugar, cuyo nombre está mal puesto.

“Vámonos patria mía a caminar,”, también se hizo sentir la poesía y la música, y la solidaridad. Donde comen dos comen tres. Comen cuatro. De nuevo el milagro de los panes.

Le temen a la construcción de una sociedad solidaria de intereses y objetivos comunes. Es terrible ver socializar el capital. Ese es el terror a un presidente que se va de las manos por que se da baños de pueblo. Ese es el terror que tienen a un pueblo que se reconoce a si mismo.

Hay seres imprescindibles, una de estas personajitas, es la Abuela, omito su nombre; la abuela del megáfono, 78 años, hermosa y alegre, danzadora, vital de gran memoria, ¡El pueblo unido jamás será vencido! ¡Fuera los golpistas! SE cruza día y noche con su megáfono, tesonera, no cerró un ojo, nos cuido, vigilante permanente, digna, ¡Otro golpe, no! Eran los tres de la mañana, descansábamos algo y la voz de esta mujer…. ¡Alerta, Alerta! Se escuchaba en cada rinconcito del pavimento y la montaña, su voz retumba aún.

¡Que en paz descanse Pedro Magdiel/ Castigo para los criminales!

Iris Mencía. Desde la oriental zona de un infierno.
En resistencia.
26 de Julio de 2009
HablaHonduras.com