Golpe de estado en Honduras, una Obra de Dios

Carlos Méndez
15.Ene.10 :: Opinión

El cruento golpe de Estado del 28 de junio que ha dejado tras sí severos daños es, por antonomasia religiosa, un asunto sagrado del Opus Dei



Las sectas religiosas tienen el encanto planetario de reproducirse como hongos en un mundo que no lo salva nadie. Un mundo trágico, de pandemias como el SIDA, la gripe porcina, las guerras, las pandillas juveniles con su secuela de muerte globalizante, el narcotráfico, la violencia contra las mujeres y niños y los desastres naturales. Esto reproduce una sensación de incertidumbre y soledad. La mujer y el hombre de hoy, tienen vacíos existenciales que nunca habían experimentado haciéndoles más vulnerables. La crisis, de todo tipo, ha tocado las puertas de nuestras casas pero fundamentalmente la de los más pobres y miserables, que son pasto de cultivo de las sectas.

Al fondo de la caja de Pandora, la esperanza parece que se nos escapa de los dedos y las salidas que buscamos para canalizar la frustración y el desasosiego son suicidas y fatales. Tal el caso de acudir a las sectas religiosas en donde muchos mortales con sus almas perdidas buscan exorcizar sus propios demonios perdiendo su fe y su dinero.

Nosotros no vamos hacia ellas, son las sectas religiosas que de repente se nos aparecen como remedio y compensación ante complejos de inferioridad y frustraciones intelectuales y morales, pero son nocivas por su alto grado de manipulación de la espiritualidad y la fe religiosa y en donde su principal rasgo, es la de ahogar mediante sutiles controles de la mente, cualquier opción crítica interna hasta llegar a límites insospechados de fanatismo. Y el fanatismo es socio de la locura y el crimen.

La iglesia Unificación del norcoreano Sun Myun Moom que en Honduras tiene como adeptos peligrosos a grandes personajes de poder, plantea que Dios fracasó en la tierra porque Jesucristo no era un hombre casado y por tanto manda a Myum Moon como el nuevo Mesías a cubrir su puesto. A Joseph Smith, el padre de los Mormones una vez se le apareció un ángel y le dijo: Este es mi hijo amado, escuchadle, al ver que todas la sectas existentes en las tierra no eran buenas y que Él, Smith, por supuesto, estaba allí para hacer una verdadera: la de los Santos de los Últimos Días. Y así fue. Los Testigos de Jehová tienen prohibido recibir transfusiones sanguíneas porque se los dice la biblia, mientras el caribeño Jesús Miranda, por quien el rebaño se tatúa con el 666 en sus antebrazos, se declara como el mismísimo Jesucristo de carne y hueso, en la tierra.

La mayoría de las sectas además de un elegido autoproclamado como enviado de Dios, tienen varias cosas en común: un montón de creyentes domesticables con una alta concentración de manipulación de su fe, tendiente al fanatismo y por ultimo, sus vínculos con los sectores más conservadores y retrógrados en las altas esferas del poder económico, político y social de nuestros países, y este es el verdadero objetivo de los patrocinadores quienes tienen la magia para acercarse en complicidad, a grandes personalidades de la política y las oligarquías para ayudarles a mantener el status quo.

Las características anteriores las reúne el Opus Dei, que es también considerado por expertos, como un secta. Tiene como las demás, su propio elegido por el Padre eterno: el sacerdote católico José María Escrivá de Balaguer, quien en sus obra Caminos y sus 999 máximas dijo al ser auto ungido lo siguiente: “Dios se dignó en iluminarme, tuve una visión mística sobre el Opus Dei y lo que el señor quería con la obra”. “La Obra siempre triunfa y sale airosa porque Dios así lo quiere”, dijo este Mesías desde el comienzo. La obra debe entenderse no solo por los proyectos de caridad para producir más mendigos, sino la que tiene que ver con el arte de sostener ideológicamente los gobiernos de los ricos. Escrivá, además sentenció con hierro eterno que “irse de la Obra es romper con Dios”. Es decir, con toda cruzada político religiosa que se realiza con frenético fanatismo hay que ser fiel hasta la muerte, porque Dios así lo quiere (ver campañas contra el aborto, la pastilla ¨un día después¨ etc )

Con gran poder en el propio Vaticano, que dicta las políticas sociales a los Papas, el Opus, en el reciente pasado estuvo muy comprometido con regímenes fascistas sanguinarios como Pinochet en Chile, Videla en Argentina y Fujimori en el Perú.

En Honduras, el Opus Dei no podía faltar a la cita histórica, con su obra de redención y que tiene figuras públicas insignes como la de su reverendísimo e ilustrísimo Cardenal Oscar Andrés Rodríguez, o como la de Antonio Tavel, el multimillonario dueño de Tigo, entre otras y que en los últimos tiempos han hecho su mejor cruzada cristiana de amor, al entretejer con el pulso de un reloj, desde hace más de un año, el golpe de Estado político militar y religioso del pasado 28 de junio. Para ellos y ellas, encantadores y perfumados hombres de negocios, patriarcales hasta el tuétano y con sus bellísimas damas blancas ¨pro vida¨ que se bañan de cultura con Vanidades y Cosmopolitan, esta ¨obra¨ , la del golpe, ha sido una gran victoria de salvación, contra el comunismo come niños, de Chávez y Fidel Castro.

Es decir, el cruento golpe de Estado del 28 de junio que ha dejado tras sí severos daños a la vida republicana, la libertad de expresión, asesinatos horrendos y persecución, es, por antonomasia religiosa, un asunto sagrado del Opus Dei. Por eso, su barbarie ha de ser considerada por la secta y por todos sus amantes y seguidores, por todos los siglos y para enseñanza de todas las generaciones, como una Obra de Dios.

* Periodista y Comunicador popular hondureño.

La Haine