Honduras: ¿Por qué asesinar a la palabra?

Juan Almendares
30.Abr.10 :: Opinión

Nunca podrán ocultar la verdad sobre la tortura y el crimen contra el pueblo. Cuando el discurso oral o textual del pueblo amenaza a la oligarquía, fiel servidora del coloniaje del poder mundial; los dirigentes y simpatizantes populares son perseguidos, torturados y asesinados.



El racismo se caracteriza por el exterminio histórico progresivo de cada palabra de la cultura rebelde de los pueblos originarios y afro descendientes de América Latina.

No bastó el asesinato del héroe Lempira; era necesario exterminar la lengua lenca. Sin embargo el espíritu de la palabra vive en el Comité de Organizaciones Indígenas y Populares de Honduras (COPINH).

En San Francisco de Opalaca y en todas las comunidades lencas del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), de Intibucá y Lempira se oponen a la destrucción de los bosques y a la edificar cárceles para los ríos o represas.

El Ku Kux Klan hondureño incendió la radio Faluma Bimeto (Radio Coco Dulce) para silenciar las voces y tambores de la cultura garífuna. Sin embargo el coraje de esta lengua se expresa con más fuerza y más vida por OFRANEH (Organización Fraternal Negra de Honduras).

El 28 de junio 2009, se produce en Honduras el golpe de Estado militar cuyos orígenes corresponden a los intereses multinacionales militares, fundamentalistas religiosos e ideológicos neoliberales del globalismo vinculante del capital mercantil, productivo y financiero con el poder local.

Fue amordazada la libertad de expresión popular que estaba (y sigue estando) a favor de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente y de la transformación de la Constitución de la República, al clausurar la Cuarta Urna, expulsar al Presidente Manuel Zelaya y a ejercer todas las formas de violencia contra pueblo organizado en el Frente Nacional de Resistencia Popular.

La vida y cultura campesina de las comunidades Guadalupe Carney, del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) y Zacate Grande continúa aterrorizada por la oligarquía armada de sicarios, policías y militares.

Siete periodistas fueron asesinados en marzo y abril de la primera década del siglo XXI: Joseph Hernández, David Meza, Nahúm Palacios, Bayardo Mairena, Manuel Juárez, Luis Antonio Chévez y Georgino Orellana.

El patrón criminal geoestratégico del complejo militar y minero agroindustrial ocurre donde la palabra es más peligrosa y donde el poder infame actúa en nombre del “humanismo cristiano” y de la democracia para defender la voracidad acumulativa del capital.

En Terreros, municipio de El Porvenir, se ha amenazado la palabra de dos periodistas: Carlos Amador, dirigente del Comité Ambiental del Valle de Siria y José Bernabé Hernández, luchadores contra la minería el primero y el segundo en la protección del bosque.

El periódico voselsoberano fue objeto de obstrucción por el bloqueo cibernético. El control de la comunicación, lo mismo que todas las entidades estratégicas de energía eléctrica térmica y acuosa; están bajo el control de los jerarcas militares que participaron en el golpe.

La palabra también ha sido secuestrada. El compañero Oscar Flores, valiente y honesto fue torturado por sus captores. Parte del interrogatorio al que fue sometido; hizo referencia a las amenazas contra todas la dirigencia del Sindicato de Trabajadores de la UNAH (SITRAUNAH, Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras).

El plan de aterrorizar a los trabajadores de la UNAH tiene el fin específico de poner en peligro los derechos fundamentales de toda la clase trabajadora. Coincide con el plan de violación del fuero sindical y despido masivo de trabajadores, que se ha gestado por parte de las autoridades universitarias.

El fundamentalismo religioso aliado con la oligarquía y brazo ideológico, político de las fuerzas del COMMA expulsó y desnacionalizó al sacerdote Andrés Tamayo (Premio Goldamn); amenazó al Padre Fausto Milla y a Monseñor Luis Santos.

Ismael Moreno (Padre Melo) sólido pensador y seguidor del Jesús de los Pobres ha sido amenazado a muerte por su ético compromiso con la causa de los humildes; así como Gerardo Chévez, periodista de Radio Progreso.

La palabra y el texto del discurso del poder se caracteriza por el soborno, la calumnia, la intriga y el terror mediático. Sus servidores saborean diariamente el manjar de la corrupción; mientras el pueblo sufre del hambre y el terror de la violencia.

Frente a esta situación elevemos la voz de la dignidad ante los crímenes que están ocurriendo en Honduras en nombre de la democracia, el diálogo y el “humanismo cristiano”.

La unidad de todas las fuerzas históricas solidarias: locales, nacionales e internacionales es la condición esencial para que el pueblo sus derechos y los de la Gran Matria: Nuestra América.

(*) Miembro de la resistencia contra el golpe militar en Honduras. Ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, defensor de los derechos humanos y presidente del Movimiento Madre Tierra.

Rebanadas de Realidad