Gran movilización campesina en el Bajo Aguán

Giorgio Trucchi
08.Dic.10 :: Noticias

“Exigimos el cese de la militarización y de la represión”



Miles de campesinos que a diario sufren la represión y el hostigamiento de las fuerzas militares y policiales, se tomaron carreteras y puentes en el Bajo Aguán, exigiendo el cese inmediato de la militarización y de la impunidad en la región. Hay un nuevo llamado de las organizaciones campesinas a la solidaridad nacional e internacional, para que se haga presente en la zona.

Después de la masacre de los cinco miembros del Movimiento Campesino del Aguán (MCA), la toma del Instituto Nacional Agrario (INA) por parte de militares y policías, y la militarización de todo el territorio del Bajo Aguán, las organizaciones campesinas y el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) de Colón decidieron iniciar una serie de acciones, como respuesta a la estrategia de terror.

“Nos tomamos por más de nueve horas la carretera del Litoral Atlántico a la altura de la comunidad Honduras Aguán, en el municipio de Trujillo -explicó a Sirel, Wilfredo Paz, del Comité Ejecutivo del FNRP-.

Manifestamos nuestro rechazo al proceso de militarización que implementa el régimen de facto de Porfirio Lobo, para favorecer a los terratenientes que se encuentran en una guerra declarada contra el movimiento campesino. Asimismo -continuó Paz- condenamos la militarización del INA, la intervención militar en los asentamientos campesinos y la muerte de más de 20 compañeros en lo que va del año.

Es por eso que, a partir de hoy, martes 7 de diciembre, vamos a iniciar acciones de tomas de carácter permanente en toda la región. No estamos dispuestos a permitir más militarización y represión en el Aguán”, aseveró el representante del FNRP.

La jornada de movilización fue considerada un verdadero éxito por parte de Juan Chinchilla, directivo del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), quien denunció el hostigamiento inicial por parte de los efectivos militares y policiales.

“Comenzaron a disparar al piso para intimidarnos, pero cuando llegó el grueso de la movilización se retiraron y no tuvieron el valor de desalojarnos. No vamos a parar hasta que se acabe la militarización y el hostigamiento en contra de las organizaciones campesinas”, dijo Chinchilla.

Observatorio internacional

Ante la escalada de violencia en todo el Bajo Aguán, las organizaciones campesinas y el FNRP pidieron urgentemente la instalación de un observatorio internacional en la zona.

“En las próximas horas va a llegar una nutrida delegación de organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos y periodistas. Pedimos que se instale un observatorio permanente en el Aguán, para romper el cerco informativo que tienen montado el régimen de facto, la oligarquía hondureña, los terratenientes y los principales medios de comunicación.

En este momento -continuó Paz- es fundamental que el mundo se dé cuenta de lo que está ocurriendo. No es posible reconocer a un gobierno que sigue con esta política represiva, asesina, de violación de los derechos humanos”.

Según el directivo del FNRP, en los próximos días podría haber una profundización de la represión. “Ya hemos perdido a más de 20 compañeros, y todo indica que va a haber un recrudecimiento de la represión militar. Estamos haciendo un llamado a la solidaridad internacional para que vengan a la zona, nos respalden y así evitar un nuevo derramamiento de sangre”, alertó Wilfredo Paz.

Ante esta situación, Paz responsabilizó a los terratenientes Miguel Facussé Barjum, René Morales y Reinaldo Canales, al gobierno de Porfirio Lobo, y al alto mando de la Policía y el Ejército por lo que pueda ocurrir en las próximas horas.

“Exigimos la inmediata desmilitarización de la zona, de las instalaciones del INA, la no intervención militar en los asentamientos campesinos, el cumplimiento de los acuerdos firmados con el MUCA y una solución definitiva del conflicto agrario, entregando las tierras que fueron usurpadas”, concluyó.

La UITA estará integrando la delegación de organizaciones de derechos humanos y periodistas que se trasladarán a la zona.

Rel-UITA / La Haine