Para que todos vuelvan del exilio

Mercedes López San Miguel
26.Abr.11 :: Entrevistas

Reportaje a Manuel Zelaya, presidente derrocado de Honduras, sobre las mediaciones :: A punto de cumplirse dos años del golpe de Estado y desde su exilio dominicano, Zelaya participa de la ahora oficial gestión de Venezuela y Colombia. Sus aspiraciones y las ganas de volver y hacer política.



Fue un encuentro inesperado que tuvo poca cobertura de los medios, quizás porque los propios involucrados así lo quisieron. El presidente Juan Manuel Santos recibió en Colombia el 9 de abril a sus pares de Venezuela Hugo Chávez y de Honduras Porfirio Lobo. El gobierno de Lobo no es reconocido por los países de la Unasur, aunque sí por la mayoría de las naciones de Centroamérica. Días después de la cita en Cartagena de Indias, Manuel “Mel” Zelaya visitó a Chávez en Caracas. En una y otra cita se habló de dos regresos: el de Zelaya a su país y el de Honduras a la Organización de Estados Americanos. Desde su forzado exilio en República Dominicana y con ansias de volver, el depuesto presidente de Honduras destacó la mediación de sus colegas. “Nos dan la certeza de que no seremos burlados” dijo a Página/12.

–¿Usted estaba al tanto del encuentro entre Lobo, Chávez y Santos?

–Sí. Teníamos conocimiento previo tanto del deseo de mediar como de las gestiones de Colombia y Venezuela en el caso de Honduras. Durante este tiempo de mi destierro los países de América latina, especialmente República Dominicana, y en Europa, especialmente España, han hecho esfuerzos por encontrar una salida a la crisis hondureña. Así como la Organización de Estados Americanos. Debo hacer una mención especial a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA): ambas organizaciones mantienen una posición mayoritaria y sólida en el caso del no reconocimiento de Honduras por falta de enmienda a la situación imperante, especialmente los gobiernos de Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay junto a Nicaragua.

–¿Cómo se llega a esta mediación?

–La formalización de la mediación de Colombia y Venezuela a iniciativa de dos presidentes de Unasur es una opción con la cual podemos contar y darles todo el apoyo para que avancen ahora que se cumplen casi dos años del golpe de Estado. Las fuerzas sociales y políticas que integramos el Frente Nacional de Resistencia nos hemos sumado a las aspiraciones del pueblo hondureño de impulsar un proceso pacífico de lucha, que restaure la democracia y la justicia en nuestro país. Planteamos cuatro puntos al presidente Chávez: la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, el retorno de todos los exiliados, el respeto a los derechos humanos, y el reconocimiento del Frente Nacional de Resistencia como fuerza política y con garantías de participación política. La participación de Chávez y Santos nos dan certeza de que no seremos burlados como en el acuerdo Tegucigalpa-San José por un aprendiz de dictador.

–¿Usted podría volver a Honduras con garantías?

–Mi derecho a disentir abiertamente en la política de mi país, sin estar desterrado; mi derecho a construir propuestas para el bienestar de mis compatriotas en mi propia patria y en el propio terreno de los hechos; a profesar mi religión cristiana y defender mi ideología política como un “liberal pro socialista” contra la explotación y la pobreza que sufren tres cuartas partes de la sociedad hondureña: son garantías constitucionales que nadie debería de negarme, y claro que se pueden garantizar, esto es parte sustancial de los acuerdos de la mediación. La restauración de todas las libertades públicas y el respeto a los derechos humanos.

Página/12