Petrocaribe: ¡No azotes a mi pueblo!

Roberto Quesada
12.Feb.13 :: Opinión

ALBA y Petrocaribe se convirtieron en Honduras, previo al golpe, en símbolos satánicos, que van desde lo más absurdo hasta lo más ridículo: “vienen los venezolanos a quitarle su casita, su carro y a comer niños.”



Como hondureño me da vergüenza escribir este tipo de cosas, pero es la realidad de estos “políticos” tradicionales, se burlan del pueblo hondureño con todo descaro, ellos le apuestan a que es un pueblo, en su mayoría, ignorante (ignorancia que ellos mismos han propiciado) y por eso es fácil presa de infundirle temor con las teorías más descabelladas que pueda ocurrírseles.

Según Pepe Lobo, quien preside Honduras, a través de su vocero (¿voz-cero?), hecho canciller de la noche a la mañana, Carlos Arturo Corrales Alvarez, Honduras (entiéndase ellos porque no se trata del pueblo hondureño) ya serán aceptados en Petrocaribe. Y con ello vendrá una lluvia de dólares para que Lobo y su ungido, el militar Juan Orlando Hernández, despilfarren billete en su campaña política que tiene como objetivo convertir a Honduras en “País Modelo” y con ello convencer de que el neoliberalismo no agoniza.

Carlos Arturo Corrales, flamante canciller, tiene en su prontuario, el nada decoroso título de haber sido representante y defensor del aprendiz de dictadorzuelo Roberto Micheletti en Costa Rica, en las negociaciones presididas por Oscar Arias, además hizo lobby por Micheletti en Washington y en las Naciones Unidas, Nueva York, en donde visitó al entonces embajador de Honduras Jorge Arturo Reina, en intento fallido por persuadirlo para que se alineara con el golpe de Estado.

Una de las cosas que Carlos Arturo Corrales le está “vendiendo” a Venezuela y países del ALBA, es que el gobierno de Lobo está siendo acosado por la prensa ultraderechista que va en contra de sus “reformas”. Tratan de equipararlo a lo que sucede en Ecuador con el gobierno del gran presidente Rafael Correa y la oligarquía mediática ecuatoriana. Nada más falso, en Ecuador se libra una lucha de clases, el poder del pueblo representado en Correa, mientras que en Honduras Porfirio lobo y Juan orlando Hernández representan a un grupo económico oligarca emergente que quiere destronar al tradicional grupo económico oligarca. Aquí el pueblo no cuenta, es vilmente utilizado por Lobo-Hernández.

A los Estados Unidos, Inglaterra y otras potencias les conviene que ALBA-Petrocaribe den el ingenuo desliz de aceptar al gobierno de Lobo (repito, que no es al pueblo hondureño), porque tendría fieles infiltrados no solo informándoles de todo sino listos a recibir las órdenes para prestarse a cualquier patraña que intenten hacer contra estos pueblos que caminan hacia su segunda independencia total. ¿O ya se les olvidó el 2004?

En el 2004, el entonces canciller cubano, Felipe Pérez Roque, aseguró, antes de que sucediera, que “aunque el gobierno hondureño aún no lo ha hecho público, Honduras presentará una propuesta de condena contra la isla en la Comisión de Derechos Humanos elaborada por Estados Unidos.” Y así sucedió, siendo presidente de Honduras Ricardo Maduro y presidente del Congreso Nacional Porfirio Lobo Sosa. Este binomio no se tocó los hígados para enviar a Cuba al despeñadero. ¿Qué garantiza que no vuelvan a hacer lo mismo con ALBA-Petrocaribe?

Además, un dinero que bien pudo haber servido para los pobres de Venezuela o de cualquier otro país integrante de ALBA-Petrocaribe, más de 160 millones de dólares, fue interceptado por los golpistas y no es posible que ALBA-Petrocaribe no exija con firmeza tanto el destino como el retorno de ese dinero, antes de pensar en integrar a los representantes de un grupo oligárquico represor, enemigo del pueblo hondureño.

Irónicamente el dinero que el ALBA facilitó al pueblo hondureño siendo presidente Manuel Zelaya, fue utilizado para fortalecer el golpe de Estado, según denunció el propio Zelaya en su momento a la agencia EFE: “Son más de 100 millones de dólares provenientes de la ALBA y Petrocaribe que Roberto Micheletti gastó y desvió para sus propias intenciones como Gobierno golpista.”

Este hecho lo corroboró el propio Lobo Sosa, quien preside Honduras, el viernes 2 de diciembre del 2011, momentos antes de abordar avión rumbo a la cumbre del Celac en Caracas. Lobo admitió que aun existían 59 millones de dólares del ALBA en el Banco Central de Honduras, y en abierta burla hacia el ALBA y al pueblo hondureño, aseguró: “Con ese dinero voy a construir casas a los policías.” Refiriéndose a la policía golpista que ha dejado muertes y ultrajes de todo tipo al pueblo hondureño. (Radio Globo).

Este es un año electoral en Honduras, y el candidato de Porfirio Lobo, el militar, egresado del Liceo Militar del Norte con sede en San Pedro Sula, actual presidente del congreso nacional, Juan Orlando Hernández, junto a Lobo, buscan desesperadamente dinero para financiar su campaña electoral, y han visto en Petrocaribe y/o las Ciudades Modelo (venta de nuestro territorio nacional a pedazos), la forma de obtener dinero de manera expedita.

El 14 de febrero del 2013, conocido como día de la amistad y el amor, ALBA-Petrocaribe puede reafirmar su naturaleza y razón de ser “en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos.” O puede mostrar otro rostro, rostro oculto en el que tratándose de negocios, los pueblos pasan a un segundo o tercer plano. No podrán alegar desconocimiento de los hechos, de la realidad, pues ya lo saben.

Gran cantidad de compatriotas, lectoras y lectores de distintos rincones del país y quienes viven en el exterior, me han pedido que busque la forma de alertar a ALBA-Petrocaribe, que la inclusión en sus filas de estos señores cómplices directos del golpe de Estado del 28 de junio del 2009, es como premiarlos con garrotes y gases para que azoten una vez más al pueblo hondureño.

Ojalá que ALBA-Petrocaribe, sigan siendo fieles a sus ideales, a sus lineamientos, como cuando dicen: “Nada debe torcer la voluntad del pueblo.”

Roberto Quesada es escritor y periodista hondureño