Clases y fracciones de clase del nuevo bloque en el poder salvadoreño

Roberto Pineda
19.Jul.14 :: Opinión

En la base de las contradicciones internas entre clases y fracciones de clase dominantes se encuentra el desplazamiento de la oligarquía como fracción principal. Ahora los dirigentes del FMLN están ocupando ese lugar



El nuevo momento

El advenimiento de un segundo gobierno de ‘izquierda’ en El Salvador permite como tendencia dominante, la consolidación de un bloque en el poder emergente, de una nueva alianza de clases y fracciones de clase, surgida a partir de junio de 2009 en la formación social salvadoreña, sin modificar su naturaleza capitalista.

Esta situación inédita por la participación de sectores de izquierda, provoca la resistencia encarnizada de las clases y fracciones de clase que han sido desplazadas y que fracasaron electoralmente en febrero y marzo de este año a través de ARENA, en reconquistar el gobierno y lograr una ansiada restauración oligárquica, por lo que la derecha política continúa en una situación estratégica de defensiva.

En la base de estas contradicciones internas entre clases y fracciones de clase dominantes se encuentra el desplazamiento de la oligarquía como fracción principal del bloque en el poder por parte del capital transnacional. La pérdida del poder económico en el 2006, entre otros factores, conduce a la pérdida del poder político en los años siguientes.

Este desplazamiento esta vinculado a la pérdida de su peso en la estructura económica como resultado de la venta de los bancos y de otras industrias estratégicas como el cemento, cervezas y línea aérea, realizada a mediados de la década pasada, a partir de la ratificación por la Asamblea Legislativa del CAFTA [tratado de ‘libre’ comercio con Norteamérica] en diciembre de 2004 y sus previsibles consecuencias, que incluían la apertura de la economía al capital transnacional. Su instinto empresarial unido a un pánico por una competencia real, los condujo a vender para sobrevivir. Y por sus niveles de ganancia parece que no estuvieron equivocados, ya que han crecido y se han expandido a la región, a Colombia y a EEUU.

Por otra parte en el 2006 surge Alba Petróleos como un proyecto conjunto entre alcaldías del FMLN y la venezolana PDVSA, en un esfuerzo desde la izquierda política por incidir en el terreno hasta entonces misterioso y polémico de la lucha por el mercado. Una nueva modalidad de lucha se abre paso: conquistar el mercado para conquistar el Estado. Darle continuidad como izquierda salvadoreña al proceso de transformaciones que la han llevado de amplia fuerza popular en los años setenta a ejército guerrillero en los años ochenta, luego a partido político en los años noventa y finalmente -sin abandonar lo electoral- a consorcio empresarial en el nuevo siglo.

Asimismo, la entrada en vigencia del CAFTA el 1 de marzo de 2006 encontró variadas y masivas movilizaciones populares de repudio, organizadas en ese entonces por el Bloque Popular Social, BPS, y el Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre. Hubo protesta y resistencia. Y lo mismo sucedió cuando se aprueba el establecimiento de la ILEA [academia para formación de represores, antes en Panamá] y de la Base Militar [estadounidense] de Comalapa. A continuación se delinean los componentes de estas clases y fracciones de clase emergentes y desplazadas, se describen los actuales actores tanto del movimiento popular y social como de la oligarquía, y finalmente se opina sobre el cambiante entorno internacional.

El nuevo bloque en el poder

A partir de 2009 se establece una nueva alianza de clases y de fracciones de clase a nivel de la dominación política, surge un nuevo bloque en el poder. Podemos identificar al bloque en el poder emergente y al bloque en el poder desplazado, luego de ocupar durante veinte años el escenario político principal, incluso luego de desplazar a la alianza entre PDC y Fuerza Armada, del periodo 1980-1989.

El bloque de poder emergente que asume la conducción del Estado en 2009 está constituido por sectores (fracciones) del capital transnacional, del capital árabe de servicios, y del capital emergente, en sus vertientes de Alba Petróleos (hidrocarburos, bienes raíces, alimentos, energía, finanzas, transporte aéreo) y de sectores vinculados a los Amigos de Mauricio [Funes, ex-presidente] (café, seguridad privada, bienes raíces, radios, construcciones).

El peso fundamental de esta alianza, o en otras palabras la fracción hegemónica principal, hoy dominante, son los capitales transnacionales: de las corporaciones estadounidenses (AES, Walmart, McDonald, Citibank, AFP Confía, Monsanto, Texaco) colombianas (bancos Agrícola, de América Central y Davivienda, AFP Crecer), canadiense (Scotiabank), mexicanas (Claro, Maseca, Jumex, Bimbo, banco Azteca), sudafricanas (SAB-Miller), italianas (Enel, Astaldi), alemanas (Bayer, Siemens, banco ProCredit), inglesas (Unilever), españolas (Telefonica-Movistar, Calvo, Zara), japonesas (Toyota) y suizas (Holcim, Puma), entre otras. Me faltaron las empresas brasileñas.

Es una nueva alianza de sectores capitalistas extranjeros y nacionales no oligárquicos, que controlan la banca y los servicios financieros; sectores clave del comercio, de la industria, de los servicios, e incluso de la agricultura. El advenimiento del gobierno de Sánchez Ceren en 2014 modifica la composición de los sectores secundarios del bloque en el poder al desplazar a la fracción de Amigos de Mauricio por la fracción de Alba Petróleos, como fracción hegemónica secundaria. Esto se manifiesta en el plano político en la ruptura de la antigua alianza legislativa entre FMLN y GANA para favorecer al gobierno Funes; y la necesidad del actual gobierno de construir nuevas alianzas.

Las características autoritarias y excluyentes del sistema político salvadoreño han permitido que el FMLN se convierta en la expresión política no ya solo de sectores populares sino de sectores burgueses emergentes, como lo ilustra el caso de Nayib Bukele, del capital árabe, que ven bloqueadas sus posibilidades de constituirse en nuevas fuerzas políticas por la polarización existente. Esto abre posibilidades y riesgos.

Y fue precisamente esta ruptura del poder (del capital) oligárquico, mediante la atracción y alianza política con sectores del capital árabe (en particular el grupo oligárquico Salume) lo que permitió en 2009 al FMLN constituir un nuevo bloque en el poder. Este es un proceso que inicio ya en el gobierno de Antonio Saca.

El antiguo régimen o viejo bloque en el poder

El viejo bloque en el poder estaba constituido por diversos núcleos empresariales vinculados en un primer momento a su participación en el sistema financiero (bancos Agrícola Comercial, Cuscatlán, Salvadoreño, de América Central y de Comercio) industria cervecera (ILC), aeronáutica (TACA), cementos, (CESSA) y posteriormente a 2006 por el peso de sus inversiones en la industria hotelera, de bienes raíces, de centros comerciales (Grupo Poma-Camino, Real-Metrocentro), de supermercados (Super Selectos) y de almacenes de ropa y electro-domésticos (Simán). Incluso este bloque oligárquico incursionara ese año en la banca por medio del Banco Azul (Eserski).

El Consejo para el Crecimiento se integra con representantes de este sector desplazado del bloque en el poder (Murray Meza, Kriete, Poma, Calleja, de Solá, Eserski) pero todavía con un considerable poder económico e influencia en la ANEP [asociación de empresarios] y en el instrumento político principal, ARENA, con el que gobierna durante veinte años, 1989-2009 y que jugará un papel clave en la implementación del segundo FOMILENIO [’donación’ de 200 millones de dólares de EEUU], que puede ser el espacio que desde la Embajada de EEUU permita el establecimiento de un acuerdo para explotar de manera conjunta –capital transnacional y oligarquía- la costa salvadoreña.

Es interesante notar que en el periodo anterior de 1980 a 1989 en el que se desarrolla gran parte de la Guerra Popular Revolucionaria, este sector de la oligarquía tampoco integra el bloque en el poder, que estaba constituido políticamente por el alto mando de las Fuerzas Armadas, el Partido Demócrata Cristiano y la Embajada de EEUU. ARENA y la ANEP se mantienen por casi diez años en la oposición política.

Es precisamente en este periodo de guerra que se establece un nuevo patrón de acumulación basado en el comercio, los servicios y la maquila y que entra en crisis terminal el antiguo modelo agro-exportador. Esta situación permite una readecuación del poder oligárquico, que al alcanzar el gobierno en 1989, impulsa un profundo proceso de privatizaciones y reducción del Estado, “limpian” la banca nacionalizada, la privatizan y se apoderan de esta, convirtiéndose en una sólida fracción financiera.

Los rostros del movimiento popular y social

La ya prolongada desmovilización del movimiento popular y social salvadoreño tiene como premisa en estos momentos el respaldo político al anterior gobierno Funes y al gobierno Sánchez Ceren. Las movilizaciones principales giran alrededor del respaldo a este nuevo bloque en el poder, que gobierna con la bandera roja.

No obstante esto, la agudización de la crisis socio-económica puede conducir al movimiento popular y social a salir a las calles a protestar contra “su propio gobierno.” Y esto explica cómo el Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre y el Frente Social y Sindical estuvieron recientemente repudiando la actitud del gobierno de Obama de pretender abrirle el mercado de semillas a la transnacional Monsanto, por medio del FOMILENIO II. Y fueron a la sede de “La Embajada” a protestar.

El pasado 1 de mayo permitió pasar revista a las fuerzas obreras, populares y sociales que integran básicamente dos grandes agrupamientos que a la vez realizaron dos marchas: el que respalda al proyecto del FMLN y a sus dos gobiernos y los que lo critican por diversas razones. El primer segmento esta integrado por el CUSS, Concertación Popular por un País Sin Hambre y Seguro, CONPHAS, Movimiento Unitario Sindical y Gremial, MUSYGES (Fenastras) y el segundo por la Coordinadora Sindical Salvadoreña, CSS, la FESS, AGEPYM y los partidos TR, PSOCA y UST.

Los rostros de la burguesía salvadoreña

Cada año la Asociación Nacional de la Empresa Privada, ANEP celebra el Encuentro Nacional de la Empresa Privada, ENADE. Este año lleva el nombre de El Salvador Competitivo 2024, se celebró el 23 de junio, y tuvo ponencias de los presidentes de Honduras y de El Salvador. La ANEP, surgida en 1966, se ha convertido en el principal representante gremial del poder oligárquico. Y por su peso económico y por su nivel de unidad, ha tenido poder de veto sobre las principales decisiones de rumbo económico y político del país. Los presidentes todos, de derecha y hemos visto que también los de izquierda, buscan reunirse con la ANEP para obtener su aprobación.

La ANEP aglutina a 48 gremiales que constituyen los rostros de la burguesía salvadoreña. Estas son las fuerzas empresariales que mueven parte importante de la economía del país y que en su mayor parte no cuentan con la correspondiente fuerza sindical de oposición, poniendo en evidencia debilidades del movimiento obrero para cubrir todas sus canchas.

Entre estas gremiales existen contradicciones a la vez que consensos. Por ejemplo, son muy significativas las opiniones de la ASI aplaudiendo la incorporación de El Salvador a Petrocaribe, y su interés en explorar la posibilidad a futuro de incorporar en este acuerdo a los sectores textil y de alimentos. Por otra parte, ADEPETRO mostró sus reservas.

Es significativo que siete destacados empresarios de estas gremiales integran el todopoderoso Consejo para el Crecimiento, organismo empresarial-estatal que tiene como tarea el fortalecimiento de la alianza comercial entre El Salvador y EEUU, conocida como Asocio [sic] para el Crecimiento. Estos empresarios que fueron seleccionados por el presidente Funes, son los siguientes: Roberto Murray Meza (Grupo Agrisal), Francisco de Sola (Unilever y Fusades), Francisco Calleja (supermercados Super Selectos) Juan Carlos Eserski (presidente del Banco Azul), Ricardo Poma (Grupo Roble), José Roberto Dutriz (medios del Grupo Dutriz) y Carlos Guerrero (Casalco).

Y estos empresarios tendrán como nuevas contrapartes a los funcionarios Tharsis López (Economía) Orestes Ortez (Agricultura), Nelson Vanegas (CEPA), Oscar Cabrera (BCR) Y Roberto Lorenzana (Secretaría Técnica de la Presidencia). Carlos Cácerez (Hacienda) es el único de este grupo que se mantiene en esta segunda etapa. Todo un sobreviviente.

Agenda presidencial

La decisión de abrir una oficina comercial con la República Popular China es un paso del presidente Sánchez Ceren en la dirección correcta y refleja un saludable viraje con respecto a la Administración Funes, que se mantuvo fielmente amarrada a servir al interés de Taiwán. Hoy las cosas están cambiando. En hora buena. Y ojala esto no cambie con la visita del presidente de Taiwán.

Por otra parte, el presidente Sánchez Ceren se reunió con personeros de la ANEP en un clima distendido. Y como resultado de este encuentro, ANEP se niega a contribuir, no quieren pagar lo que les corresponde.

Asimismo el presidente Sánchez Ceren se reunió con los partidos políticos. Pero es evidente que el anterior bloque legislativo de apoyo al presidente Funes (FMLN-GANA-PCN-PDC y por un periodo hasta el CD) se ha roto. El expresidente Saca ha visto reducido su peso, pero el político. Y esto impacta en la actitud de estos partidos. Saca ya no es el amigo personal del presidente. Esta readecuación política le afectara fuertemente al presidente Sánchez Ceren a futuro, en la búsqueda de fondos y apoyos.

Y finalmente, la primera amenaza política que podría convertirse en el primer golpe serio para este gobierno es el señalamiento por parte del Fiscal general Luís Martínez [muy de derechas], al Ministro de Defensa, general Munguía Payés, como un personaje vinculado al narcotráfico. Grave señalamiento que puede impactar a la opinión pública y del cual puede derivar un desgaste profundo para la Administración Sánchez Ceren. Porque acordémonos que las percepciones son realidades.

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